jueves, 5 de febrero de 2009

¡Pobre pueblo humilde!

Dicho en descargo de ese pueblo humilde que todavía ignora que Chavez significa la muerte de su dignidad de hombre libre: este régimen ha ejecutado el más innoble y perverso despliegue de medios del Estado para hacer del hombre humilde de nuestra tierra un mero cliente. Un adicto a este régimen de inescrupulosos apasionados por el poder. Porque si le quitan la ayuda, el bono o el empleo ¿Cómo va a enfrentar el costo de la vida con una inflación de tempore belli?
Pero no hay mal que cien años dure. La unica condición necesaria para recuperar la dignidad de la Libertad es sencillamente votar NO, sin un ápice de miedo este 15 de febrero. ¿Porque no hay manera de saber quien vota por quien? NO, Porque el miedo no es compatible con la identidad de un Pueblo orgulloso de llamarse "BRAVO".

Libertad Universalidad y Dialéctica

¿Por qué luchó Bolivar? Por la Libertad, por el derecho del individuo a escoger y construir su propio destino, aún a través de un largo camino de errores y de sufrimientos.
¿Qué hace Chavez? Enseñar al Venezolano a no ser libre, a depender de los demás, a volver a la época de los caciques indígenas de épocas pretéritas en las cuales la noción de individualidad no existía.
¿Cómo? Instaurando un régimen irrespetuoso de la libertad, del libre albedrío del hombre libre. Es decir, predica con el ejemplo, condiciona al hombre, al ciudadano venezolano a la ausencia de libertad, a que otros piensen, sientan y actúen por él. Para ello se apoya en Fidel Castro, ‘el Último de los Caciques’.
El régimen de Fidel Castro está destinado a desaparecer de la faz de la tierra porque es un anacronismo en la Época del hombre libre, hacedor de su propio destino.
En conclusión, Chavez no es sino la antítesis de Simón Bolivar. El anti-Bolivar. Un renegado de la Libertad.
La libertad es la piedra angular de la Cultura humana. La clave y única vía de acceso de aquella Metanoia de la que habla San Pablo: lo que de humano y efímero pasa a ser eterno.
Durante los casi cincuenta años en los que AD y COPEI dominaron la escena política el enfoque social no fue privilegiado. Al comienzo del cuarto año del segundo gobierno de CAP un oscuro oficial de la fuerza blindada intentaba, sin éxito, dar un golpe de estado. Poco después, en medio de una tormentosa sesión del Congreso Nacional Rafael Caldera se oponía a la severidad de los adecos y reivindicaba el contenido social y humano que según él estaba presente en esa acción subversiva. Desde ese momento, el ‘hombre’ venezolano – ese laissé pour compte de la vida democrática, convirtió a Caldera en el estandarte de sus aspiraciones de progreso, en otras palabras, de evolución en oposición a un sempiterno estancamiento.
¿Por qué miseria y estancamiento? Porque la realidad política nacional siempre ha sido planificada por miopes y ciegos. Egoístas que siempre han arrimado el fuego a su sardina y permitido que las clases humildes permanezcan fijadas eternamente. Sin esperanza de transformación ni de progreso.
Ahora bien, ¿Quién tiene un programa de desarrollo nacional que tome en cuenta al hombre – ese desconocido – como punto de partida? Nadie, por la simple razón que ni siquiera saben lo que el hombre es. Yo se los voy a decir, poniendo de lado dos mil años de racionalismo materialista: el hombre es un microcosmos, una imagen fiel del universo, del macrocosmos. En él coexisten tres niveles de realidad 1) lo físico y espacial, 2) lo anímico temporal y 3) lo espiritual por encima del tiempo y del espacio. La única manera de que el hombre construya un Estado permanente capaz de desafiar el paso del tiempo es construyendo ese Estado a su imagen y semejanza. Es decir, imprimiéndole una estructura triple que no sólo libere el cuerpo, el alma y el espíritu del hombre sino también el cuerpo el alma y el espíritu del Estado: la economía, la política y la cultura.
Es necesario oponerle entonces otra revolución a quien nos quiere robar nuestro patrimonio de libertad. Porque la revolución de un pueblo que ama la libertad no puede ser sino una revolución interior, una revolución del alma humana. El renacer de aquello que es universal en el hombre y que lo une intrínsecamente a sus hermanos por encima de convenciones sociales y económicas, esta es la revolución del Sentimiento, del Alma. El momento histórico es muy grave y sólo un sentimiento sinceramente fraternal que nos una y nos identifique los unos con los otros sublimando prejuicios y egoísmos puede ganar esta batalla entre el hombre que crea la historia y su destino por sí mismo, y las fuerzas retrogradas del caudillismo y de la ignorancia.
Aprendamos la lección que el espíritu de nuestra época nos confronta, reneguemos de la hipocresía y del egoísmo y escuchemos el clamor de dolor que brota de lo más profundo del alma de nuestro pueblo, pero esta vez por la senda de la Libertad y con los métodos de hombres que armonizan el instinto con el intelecto y que crean, en el devenir inefable de la historia, aquella Cultura que desafía al tiempo.
La Libertad es el atributo natural de la más alta condición humana: la del pensamiento.

La historia es un testimonio eterno de lo mejor y lo peor en el hombre

Los vivos olvidan que todo en el mundo (ideal y físico) posee un lado externo y otro interno. Los vivos sólo ven los medios para lograr sus propósitos. Pero olvidan que, todo en el mundo siendo binario o sea doble (visible e invisible), el doble sentido de las cosas es algo que está a la vista hasta de la mente más inocente e ingenua.
Enceguecido pór su pasión de poder, Hugo 'Mugabe' Chavez ha concebido una frase, una pregunta que suena como un himno a la cretina estupidéz de todo un pueblo. ¿Cual es el objeto, el por qué de esa pregunta en el alma de Chavez? No bajar nunca de las cimas del poder mientras viva. Para eso no teme insultar al pueblo de Venezuela.
¿Puede un gobernante con diez años cumplidos en el poder llegar a conocer el alma de su pueblo? Lo conoce tanto que cree que es estúpido. Lo conoce tanto que funda en esa supuesta premisa todas sus esperanzas de escapar a sus perseguidores.
Chavez cree que con su abuso de poder compró el alma de Venezuela: el hombre libre. Cree que el venezolano es un enano, un pigmeo contento y satisfecho de despojarse de su patrimonio para que sea él, H. CH. quien viva, goce, sufra, piense, sienta y actúe por él. Un cuadrúpedo que, como aquél cerdo devorador de perlas, prefirió despojarse de esa joya que lo distingue de los animales irracionales: la Libertad.
La pregunta de Chavez coloca al hombre en el panteón de los cretinos que no merecen ser libres, por los siglos de los siglos. La pregunta es una referencia proverbial y como tal ya ha pasado a la historia.
Hugo Chavez fundó toda su esperanza de poder ilimitado en la supuesta cretinéz de su pueblo.
Porque H. CH. es un demagogo. Uno de esos seres que aman rascar el fondo de los arroyos para convertir el agua cristalina (la joya más preciada de la naturaleza) en un lodazal enturbiado, fiel reflejo de aquella más sucia en el fondo de su alma. Un demagogo colocado en ese sitial por una exigencia histórica: la fusión de polos opuestos y la síntesis histórica que da a luz a la más grande potencia en el mundo de las acciones humanas. La Nación o unidad política espiritual.
Porque Venezuela hoy más que nunca no es una Nación. Hugo ha hecho de la desunión y la discordia violenta la razón de ser de su permanencia en el poder. Hugo traicionó ese ideal de unión que es el sempiterno anhelo de un pueblo que busca la eternidad a través del espíritu que es la Nación.
Para lograr esa union que convierte en espíritu al hombre libre es necesario una tríada. Libertad, Universalidad y Dialéctica.

Machismo y corrupción II

Del polo opuesto de la realidad. Porque en un país infectado por el machismo la realidad no cuenta. Lo importante son los sentimientos de la masa ignorante (fijada y condicionada pór los mitos del machismo) y la manera como la sociedad responde ante un juego de imágenes, un teatro representando los dogmas del machismo. Poder y fuerza en la mera apariencia. Todo eso significa un circulo vicioso que se lleva lo mejor de cada generación y que condena a esos pobres paises bajo el signo ancestral del machismo a jamás llegar a un nivel de desarrollo comparable al de los paises desarrollados.
El hombre decente y trabajador no tiene por qué preocuparse por su imagen. Su mundo esta fundado en la realidad de su propia honestidad. Que mejor ejemplo que José Maria Vargas.
Pero el comodón perezoso, jugador tramposo, enemigo del trabajo y amante de los placeres si recurre a ese sacerdocio de la mentira que es el machismo y se confabula con gente de su propia calaña para beneficiarse mutuamente -aventureros al fín- en cualquier ámbito de la vida humana.
El machismo es el cáncer que devora el espíritu de Venezuela. Es un estado de ánimo perverso que, como el carnaval, pretende subvertir el orden centrado en el trabajo honesto por un montaje teatral que le rinde culto a la mentira, la fuerza y la violencia.
El machismo genera una sociedad de cómplices. Una sociedad destruida por la corrupción. Una cadena de crimenes sin responsable. Donde existe ese culto endemoniado no puede existir un estado de derecho, una separación de poderes, una economía libre y mucho menos una institución social y hospitalaria decente.
El machismo es un rasgo de nuestro pueblo mestizo y sólo puede ser modificado y matizado por la moral y la luz de la mejor educación. Es en la escuela que comienza la lucha y un buen maestro vale más para el espíritu de Venezuela que todo el petroleo que yace bajo la tierra. Y que ojalá que allí se quedara. Porque el petroleo hizo posible el reino del machismo.
El machismo esta representado hoy, mejor que en ninguna otra época, por el chavismo.
Machismo y chavismo son pleonasmo y metonimia.