viernes, 9 de octubre de 2009

FAUSTO Y EL PENTAGRAMA DEL HOMBRE

ANALFABETAS DEL ESPÍRITU EN EL SIGLO XXI

Todos los problemas sociales, económicos y culturales del siglo XX y del comienzo del siglo XXI tienen por causa la ausencia de una referencia trascendente para la naturaleza humana porque el hombre cambió la fe en Dios por la confianza en la ciencia y la tecnología. La aporía de nuestra Civilización Occidental es: ¿Cómo puede el hombre alcanzar su dignidad si ella es el efecto de una causa que él mismo desconoce: el espíritu. Sin la conciencia trascendente que sólo da una cultura del espíritu el hombre no puede crear una institución política que desafíe el tiempo.
Tomemos como referencia a tres hombres que influenciaron la cultura de su época: Paracelso, Pico de la Mirándola y Tomás de Aquino.
En el siglo XII la Escuela de Chartres constituye un importante foco cultural. Allí los monjes cultivan un pensamiento alejado de la tendencia racionalista de su época. Subrayan un sentimiento substancial del lazo del hombre con el universo: la correspondencia profunda del microcosmos humano con el macrocosmos. Según Alain de Lille (1128-1203) “Dios es una esfera inteligible cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna…; es en efecto lo propio de la forma esférica el no tener ni comienzo ni fin. La criatura es llamada centro porque al igual que el tiempo comparado con la eternidad aparece como un instante, igualmente la criatura comparada con la inmensidad de Dios aparece como un punto o centro.”1
El apogeo de Chartres coincide con el ‘Conflicto de los Universales’. Esta polémica sobre la condición real de los conceptos humanos no es simple retórica, es una verdadera crisis espiritual. El problema del ‘Nominalismo y del ‘Realismo’ mete el dedo en la llaga de la cuestión esencial de la cultura y la condición humana.
Durante el siglo XIII, Paris reemplaza a Chartres como foco intelectual, lo que hace evidente la posición primaria de la lógica. El pensamiento y el método de Aristóteles se imponen como referencia científica. Es en este terreno que se libra la batalla por la verdad con respecto al lazo que une al hombre con el universo. Santo Tomás de Aquino (1225-1274) tiende a mantener ese lazo en el proceso cognoscitivo o intelectual humano. Según él los contenidos del pensamiento existen bajo tres aspectos, en íntima relación y sin embargo distintos. Los conceptos o ‘universales’ existen primero en la inteligencia divina en tanto que realidades creadoras, ‘antes de las cosas’. Después los conceptos existen ‘en las cosas’. Finalmente, ‘después de las cosas’, es decir, en los pensamientos humanos que las conciben. Este es un proceso ternario opuesto a la conciencia dualista que separa la psique pensante del objeto exterior. Dios aparece como el garante de la condición real de la experiencia humana mediante la actividad creadora de la encarnación del pensamiento, el cual proviene de la substancia divina en las cosas. Pero Tomás de Aquino no alcanza a armonizar el ‘realismo’ con el ‘nominalismo’ porque el signo de su época es justamente la separación entre la razón y la fe.
En su famosa tésis en defensa de la tripartición humana De dignitate hominis Juan Pico de la Mirándola (1463-1494) cuenta como Dios, habiendo concluido su obra creadora del universo, deseó la existencia de un ser capaz de admirar la razón, la grandeza y la belleza de tal obra. Pico:

“El perfecto artesano decidió finalmente que a aquél a quien no podía dar nada propio sería común todo lo que había sido lo propio da cada criatura. Tomó entonces al hombre, esta obra de imagen indistinta, y habiéndolo colocado en el medio del mundo le habló de esta manera: ‘No te dado ni un lugar determinado ni faz propia ni don particular, oh Adam para que tu lugar, tu cara y tus dones los desees, los conquistes y los poseas por ti mismo. La naturaleza contiene otras especies y leyes por mi establecidas. Pero tu, sin bordes que te limiten, te defines a ti mismo, por tu propio arbitrio, en cuyas manos te he colocado. Te he ubicado en el medio del mundo para que puedas contemplar mejor a tu alrededor lo que el mundo contiene. No te he hecho ni celeste ni terrestre, ni mortal ni inmortal, para que, soberano de ti mismo, acabes tu propia forma libremente a la manera de un pintor o un escultor. Podrás degenerar en formas inferiores como las de las bestias, o regenerado, alcanzar las formas superiores que son divinas. “2

Para Paracelso (1493-1541) , el hombre es un reflejo y una síntesis de todos los reinos de la grande ‘Naturaleza’. Desde lo mineral y vegetal hasta lo astral y racional.
Con el Nominalismo el hombre deja de tener fe en la presencia inmediata de Dios en el mundo. Es el primer paso de lo que será la ciencia experimental positiva. Para el dualista hombre del siglo XXI, Dios está muy lejos y su representante en la tierra es la ciencia y la tecnología. Esta concepción binaria del mundo contrasta con la Oratio de Pico. Para él, el hombre es un ser triple capaz de construirse a sí mismo y libre para realizarse de su libre arbitrio entre el Bien y el Mal. Un mediador entre lo visible y lo invisible a medio camino entre la bestialidad y el espíritu eterno. Un ser fragmentado en medio de una naturaleza cuyo último reflejo es él mismo.
Para el hombre actual estas palabras tienen poco sentido. Porque el hombre de hoy es sólo cuerpo y mente. La palabra espíritu para él carece totalmente de sentido práctico. Una ilusión del hombre del pasado. Pero algunas eventos misteriosos le llaman la atención. Como aquél pasaje del Evangelio de Marcos cruzando el Lago de Gennesareth, cuando un fuerte vendaval amenaza con hacer zozobrar la barca en donde Jesús se había quedado dormido. Los discípulos, atemorizados, lo despiertan en medio de la borrasca: “Jesús, despertado, amenazo al viento y dijo al agua del lago : ‘¡Silencio! ¡Cálmate!’ El viento se apaciguó y hubo una gran calma. Entonces Jesús dijo a los discípulos: ‘¿Por qué tenéis tanto miedo? ¿Todavía no tenéis confianza? (Marcos 4. 35).
El dualismo nominalista acabó con la fe del hombre medieval en Dios. De igual manera el hombre humilde perdió la fe en el orden establecido que, como los antiguos reyes, es el representante de la autoridad divina en el mundo. Los pobres pierden la fe en la democracia a causa de la perversión egoísta de los lideres tradicionales que traicionan la esperanza de los más humildes. Entonces se produce un giro a la izquierda. Un giro que empeora las cosas aún más. Porque si los demócratas son egoístas, los seudo idealistas socialistas también lo son y añaden el despotismo autoritario.
El dualismo que, grosso modo, nace de la interpretación sesgada del ‘Mito de la caverna’ de Platón, conduce en línea recta al mundo caótico en el que sobrevivimos. Un mundo cuerpo-mente, un mundo hipertrofiado sin la profunda solidaridad y el amor que la fe en el espíritu –que a todos iguala- supo inspirarle al hombre del pasado.
Espíritu es una noción “iceberg”, una paradoja. Una idea gigantesca, inefable que cabe en un grano de mostaza. Espíritu es todo el universo. Infinito. ¿Como es que el hombre se ha declarado analfabeta en la noción que une el principio al fin de la realidad cósmica? Una noción cuya ignorancia determina dos problemas cruciales para la humanidad de todos los tiempos: 1) la Naturaleza y 2) la sana evolución del colectivo social. Porque sin la noción de base del Espíritu no es posible entender el orden natural creado por Dios de acuerdo a leyes lógicas (la ciencia experimental-reino mineral) e ‘ilógicas’ u ocultas (reinos vegetal, animal y racional). Tampoco el derecho inalienable del hombre de cualquier clase social a entretener y cuidar la llama de su dignidad.
¿Y qué es el espíritu? Es como el verdadero arte. No cumple ninguna función utilitaria. No sirve para nada funcional. Pero es la causa de todo y del Todo: la causa y el efecto de la Naturaleza viviente y del hombre libre.
Cuando el hombre ignora el espíritu no se reconoce como parte integral del espíritu cósmico. Entonces crea categorías formalistas. Las diferencias dan lugar a injusticias y estas a menudo conducen a las masacres (Armenia, Ruanda, Yugoslavia, etc) y las guerras que legalizan el crimen. Cuando el hombre ignora el espíritu no considera a su prójimo como su igual.
La crisis de Venezuela no es un fenómeno aislado o particular. La crisis de Venezuela no es diferente a la del resto del mundo. Una crisis de valores, de los fundamentos mismos de la existencia humana. Una crisis espiritual que deriva del pensamiento científico. ¿Si el hombre no puede probar la existencia de Dios, a que nivel de realidad se sitúa el fenómeno humano? Con la perdida de la ingenuidad paralela al desarrollo del racionalismo y la ciencia moderna el hombre le ha exigido a su creador tanto su manifestación como su propia identificación. No es de extrañar que todos los valores de la vida individual (la moral) y colectiva (la ética) hayan sido invertidos y desechados. Es el Relativismo, hijo único del conocimiento humano de la materia mineral. Pero Dios no sólo está por encima de la materia sino también del espacio y del tiempo. La ciencia y la tecnología son útiles ayudantes del desarrollo cultural humano pero no referencias absolutas que puedan explicar el enigma del hombre.
Es necesario volver a los principios elementales de la convivencia, el afecto y el respeto mutuo como garantes de la armonía social y cultural mundiales. Volver a ser ingenuos, a ser poetas y a arrodillarnos ante Dios. Sólo de esta manera puede el hombre libre conjurar la amenaza de los totalitarismos de derecha y de izquierda, del ateísmo, de los fundamentalismos y nacionalismos y del capitalismo que destruye la naturaleza en busca de 'energía´. Solo un hombre libre y exento de prejuicios pude concebir una armonía universal fundada en el espíritu humano.

1) Paul-Henri Bideau, De l’École de Chartres au goéthéanisme, revista Triades, septiembre 1981, año XXIX, Nº 1, p. 17-30.
2) Jean Pic de la Mirandole, de dignitate hominis, in, Oeuvres philosophiques, epiméthée, PUF, Paris 1993, pp. 4-7.

miércoles, 7 de octubre de 2009

DEMOCRACIA

LA ESENCIA DE LA DEMOCRACIA ES: “NADIE ES INDISPENSABLE”.

TODOS POSEEMOS EL SENTIDO COMÚN COLECTIVO QUE NOS CAPACITA PARA REPRESENTAR EL IDEAL DEL BIEN COMÚN.

¿POR QUÉ ENTONCES HAY DICTADORES?

PORQUE LA AMBICIÓN Y EL AMOR AL PODER TRASTORNA A CIERTOS HOMBRES.

EL ORDEN DEMOCRÁTICO ES MORALMENTE JUSTO. SU FUNDAMENTO ES EL DESAPEGO POR EL PODER Y LA CONCIENCIA DE QUE, UNIDOS TODOS EN UN MISMO ESPÍRITU, NADIE ES INDISPENSABLE.

LA DICTADURA ES LA PASIÓN MALIGNA DE LA AMBICIÓN INDIVIDUAL.

DEMOCRACIA ES LA VIA JUSTA HACIA EL BIEN COMÚN.

EN LA DICTADURA EL HOMBRE CONTAMINA EL IDEAL DEL BIEN COMÚN CON LA MÁS OSCURA Y SINIESTRA PERVERSIÓN DE SU AMOR PROPIO.

‘12’ ES EL UNIVERSO.

‘7’ ES EL ORDEN SUPERIOR EN EL MUNDO FÍSICO.

‘5’ ES EL AMOR PROPIO, LA PASIÓN HUMANA ENTRE EL BIEN Y EL MAL.