Los vivos olvidan que todo en el mundo (ideal y físico) posee un lado externo y otro interno. Los vivos sólo ven los medios para lograr sus propósitos. Pero olvidan que, todo en el mundo siendo binario o sea doble (visible e invisible), el doble sentido de las cosas es algo que está a la vista hasta de la mente más inocente e ingenua.
Enceguecido pór su pasión de poder, Hugo 'Mugabe' Chavez ha concebido una frase, una pregunta que suena como un himno a la cretina estupidéz de todo un pueblo. ¿Cual es el objeto, el por qué de esa pregunta en el alma de Chavez? No bajar nunca de las cimas del poder mientras viva. Para eso no teme insultar al pueblo de Venezuela.
¿Puede un gobernante con diez años cumplidos en el poder llegar a conocer el alma de su pueblo? Lo conoce tanto que cree que es estúpido. Lo conoce tanto que funda en esa supuesta premisa todas sus esperanzas de escapar a sus perseguidores.
Chavez cree que con su abuso de poder compró el alma de Venezuela: el hombre libre. Cree que el venezolano es un enano, un pigmeo contento y satisfecho de despojarse de su patrimonio para que sea él, H. CH. quien viva, goce, sufra, piense, sienta y actúe por él. Un cuadrúpedo que, como aquél cerdo devorador de perlas, prefirió despojarse de esa joya que lo distingue de los animales irracionales: la Libertad.
La pregunta de Chavez coloca al hombre en el panteón de los cretinos que no merecen ser libres, por los siglos de los siglos. La pregunta es una referencia proverbial y como tal ya ha pasado a la historia.
Hugo Chavez fundó toda su esperanza de poder ilimitado en la supuesta cretinéz de su pueblo.
Porque H. CH. es un demagogo. Uno de esos seres que aman rascar el fondo de los arroyos para convertir el agua cristalina (la joya más preciada de la naturaleza) en un lodazal enturbiado, fiel reflejo de aquella más sucia en el fondo de su alma. Un demagogo colocado en ese sitial por una exigencia histórica: la fusión de polos opuestos y la síntesis histórica que da a luz a la más grande potencia en el mundo de las acciones humanas. La Nación o unidad política espiritual.
Porque Venezuela hoy más que nunca no es una Nación. Hugo ha hecho de la desunión y la discordia violenta la razón de ser de su permanencia en el poder. Hugo traicionó ese ideal de unión que es el sempiterno anhelo de un pueblo que busca la eternidad a través del espíritu que es la Nación.
Para lograr esa union que convierte en espíritu al hombre libre es necesario una tríada. Libertad, Universalidad y Dialéctica.
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